¿Por qué no se firman acuerdos de confidencialidad entre emprendedores y VCs?

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Por Ariel Arrieta 

A la hora de presentar su proyecto ante un inversor, algunos emprendedores primerizos suelen tener un miedo recurrente: que el fondo o VC se apropie de su idea, la implemente por su cuenta y haga dinero con ella.

Por ello es muy común que estos nuevos emprendedores insistan (a veces muy acaloradamente) que se firme un acuerdo de confidencialidad entre las partes antes de presentar un emprendimiento.

Para quienes estamos del lado de la inversión, a veces no es fácil explicar por qué ese tipo de acuerdos directamente no valen la pena. Tal es así, que directamente  muchos VCs no pierden tiempo en estas explicaciones y prefieren que sea otro el que los “evangelice”.
Así, para que el tema quede mucho más claro, a continuación van algunos argumentos que sirven para entender por qué es mejor no poner restricciones legales a la hora de hacer un pitch ante un potencial inversor.

1) “Las ideas valen centavos, las implementaciones, millones”

Este es uno de nuestros mantras en NXTP Labs desde que se fundó la compañía. Lo  tenemos tan presente que hasta está escrito en una de nuestras paredes

¿Pero qué queremos decir con esto? A la hora de invertir, más que centrarnos en lo tremendamente original de la idea, buscamos que exista un equipo multidisciplinario, idealmente también en cuanto al género, con capacidad de ejecución y que pueda probar la hipótesis de negocio. De hecho, lo ideal es que hayan pasado la etapa de validación del mercado, que hayan encontrado clientes reales dispuestos a pagar por el servicio que ofrecen, es decir que hayan logrado acceder a la etapa de customer adquisition, aunque sea en pequeña escala.

Para un VC escuchar  “gano dinero de esta forma, ya probé en escala chica y ahora necesito capital para escalar” es muy distinto a escuchar “tengo una idea genial para un portal”.

En síntesis, las startups en las que confiamos y en las que  invertimos se destacan por sus equipos y por su capacidad de ejecución, eso es lo realmente valioso, no la “idea” en sí misma.

2) Los VCs no se dedican a implementar desarrollos

Los emprendedores saben que llevar a cabo un proyecto, implementarlo y hacer que funcione requiere mucho tiempo, esfuerzo, dedicación personal y bastante “dolor”. Muchos VCs fuimos emprendedores y sabemos lo que es necesario atravesar para hacer que un emprendimiento sea exitoso. Pero nuestro papel como inversores no el de crear un negocio y llevarlo a cabo, es detectar oportunidades y ayudar a desarrollarlas.

3) Poner restricciones legales puede causar más problemas que soluciones.

Aunque muchos crean haber descubierto la pólvora, las ideas no son tan originales como parecen: hay mucha gente pensando en realizar negocios similares.

Así, cada mes los VCs reciben cientos de presentaciones y pitch decks, algunos muy parecidos entre sí. Entonces, si un VC firma un acuerdo de confidencialidad con alguno, no sería extraño que se produzca una demanda apenas el VC invierta en un emprendimiento parecido. Ningún VC se arriesgaría a que esto suceda.

Al mismo tiempo, disponer de recursos de tiempo y dinero para crear un acuerdo de confidencialidad puede ser un dolor de cabeza para todos los involucrados. El solo hecho de acordar los términos del NDA puede llevar horas y horas de abogados discutiendo en cada detalle, idas y vueltas, todo para una simple presentación que puede llevar unos pocos minutos, y que no siempre termina en una inversión.

4) La reputación es el principal activo de cualquiera en esta industria.
Esto es válido tanto para emprendedores como para los fondos, pero cuando estamos hablando de emprendedores primerizos o first time entrepreneurs, la reputación de un VC es mucho más valiosa que la de estos emprendedores. Ningún VC  respetable estaría dispuesto a poner en juego su reputación por una incierta ventaja de aprovechar algún dato estratégico que pueda hacer una gran diferencia.

5) Los negocios se hacen a la velocidad de la confianza.
Es por eso que si no confías en un VC, no le des ninguna información que no te sientas cómodo compartiendo. Pero es necesario que tengas claro que para construir confianza, primero hay que confiar.

Tener firmado un NDA o cualquier otro contrato es un elemento que plantea sanciones y genera incentivos, pero está lejos de generar o construir confianza.

En síntesis: la negativa a firmar un NDA está muy lejos de ser un arrogancia, una negligencia (y mucho menos una oportunidad para quedarse con la idea de otro). Es más una cuestión práctica para ahorrarse tiempo, dinero y problemas de todo tipo. Solicitar un NDA es un claro indicio de no entender el juego que se está jugando, y por ende incrementará el desinterés del VC.

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